La Soberanía de Dios: El Final Escrito desde el Principio
- 15 feb
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Basado en: Isaías 46:9-10
“Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero...”
A diferencia del ser humano, que a menudo oculta sus planes por temor, malicia o inseguridad, Dios se deleita en revelar Su voluntad a Su creación. Uno de los atributos más gloriosos de nuestro Padre es Su Omnisciencia: Él no solo observa el tiempo, sino que lo trasciende. Como el Alfa y la Omega, el principio y el fin, Él conoce cada detalle de lo que sucederá antes de que ocurra, porque para Él no hay misterios ni imprevistos.
La profecía no es un enigma diseñado para asustarnos, sino una invitación a la confianza absoluta en Su soberanía. La Palabra de Dios es el “sí y el amén”; no hay espacio para la duda cuando Aquel que es el Autor de la historia decide hablarnos con claridad. Como nos recuerda la Escritura: “Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” (2 Corintios 1:20).
Estudiar la profecía es reconocer que Dios no está reaccionando a los eventos del mundo, sino que los ha trazado con precisión divina. Él nos anticipa el futuro como una advertencia amorosa, un llamado a estar alertas permitiéndonos de esa manera estar preparados, con las lámparas encendidas y el corazón en paz, sabiendo que el desenlace de nuestras vidas y del universo entero está en Sus manos perfectas.
























