El Salto de la Fe
- 27 dic 2025
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Basado en: Hebreos 11:1
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.
El Salto al Vacío
Existe un deporte extremo llamado Bungee Jumping (o salto con elástico). En él, la persona se lanza al vacío, generalmente atada de los tobillos, confiando plenamente en una cuerda elástica que no solo detendrá su caída, sino que la mantendrá segura. Esta imagen física es un reflejo potente de lo que significa la vida espiritual.
Vivir por fe implica aceptar una paradoja. Para Søren Kierkegaard, “La fe es un salto en el vacío”. Es ese momento de audacia donde soltamos nuestras seguridades humanas para caer en los brazos de Dios. Sin embargo, este salto no es un impulso ciego ni un riesgo suicida; es, como decía Dietrich Bonhoeffer, “un acto de obediencia”. Al igual que el deportista confía en la resistencia de su cuerda, nosotros confiamos en la fidelidad de Dios.
Ver lo Invisible
A menudo dependemos de nuestra visión física para sentirnos seguros, pero la fe es una forma diferente de “ver”. C.S. Lewis señalaba que “La fe es la capacidad de ver lo invisible”. No se trata de ignorar la realidad, sino de confiar en la soberanía de Dios aunque no veamos el mapa completo. Como afirmaba Agustín de Hipona: “La fe es creer lo que no se ve”; es elegir descansar en Su Verdad por encima de nuestra limitada comprensión.
Superando el Velo
A veces, nuestra dificultad para confiar nace de una “ceguera espiritual”, un velo que Juan Calvino describió como aquello que nos impide reconocer la verdad. Por eso, debemos recordar con Tomás de Aquino que “La fe es un don de Dios”. Esa capacidad de lanzarnos a Sus brazos con paz es un regalo divino que debemos pedir y agradecer.
Conclusión
Que hoy, ante los desafíos de salud o las incertidumbres del camino, podamos pedirle al Señor que fortalezca nuestros “ojos espirituales”. Que, como en un salto de bungee, podamos lanzarnos a cada día con la convicción inquebrantable de que Su amor es la cuerda eterna que nos sostiene. Lo más real y seguro es precisamente aquello que aún no podemos ver.
























