El secreto de un matrimonio inquebrantable
- 5 feb
- 1 Min. de lectura

Basado en: Eclesiastés 4:12
“Cordón de tres dobleces no se rompe pronto”.
Muchos admiran el éxito público del evangelista Billy Graham, pero pocos se detienen a mirar el cimiento que sostuvo su matrimonio inquebrantable: su relación con Ruth. Ellos no tuvieron una vida libre de tormentas, pero entendieron una verdad que hoy el mundo parece haber olvidado: el matrimonio no se sostiene por la ausencia de problemas, sino por el compromiso delante de Dios.
En un tiempo donde todo parece descartable, Ruth enseñaba que el secreto no es la compatibilidad perfecta, sino la capacidad de ser “dos buenos perdonadores”. Cuando el hogar pasa por el fuego, solo la presencia de Cristo determina si la unión se purifica como el oro o se quema como la paja.
Cuando Cristo está en el centro, el matrimonio no depende de emociones cambiantes, sino de un pacto eterno. El verdadero milagro de los Graham no fue la ausencia de tormentas sino que decidieron no soltarse en medio de ellas.
Como dice Eclesiastés 4:12: “Cordón de tres dobleces no se rompe pronto”. Billy y Ruth no fueron perfectos, pero pusieron a Cristo como ese tercer hilo conductor.
¿Tu matrimonio depende de emociones cambiantes o de un pacto eterno? Los invito a reflexionar sobre el verdadero milagro de no soltarse en medio de la tormenta.
Paz del Señor.
























