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La búsqueda de la justicia

19 ago
1 min de lectura
Un juez hebreo antiguo (estilo Moisés) en su escritorio, mirando seriamente, con una balanza de justicia dorada. Sostiene una moneda de oro mientras señala el platillo de la balanza, ilustrando la tentación del soborno y la integridad. En primer plano, monedas esparcidas y un gran libro abierto (Biblia). Incluye la cita bíblica Levítico 19:15 en español: "No harás injusticia en el juicio... sino que con justicia juzgarás a tu prójimo".

Basado en: Deuteronomio 16:18-20

“Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da”.


Moisés en el pasaje comienza dando indicaciones a su pueblo diciendo: “Jueces y oficiales vas a tener que poner en tus ciudades”. Moisés le explica al pueblo cómo tenían que construir una sociedad, sabiendo lo que era extremadamente importante: cómo impartir la justicia.


Dice: “No harás injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni complacerás al rico, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo” (Levítico 19:15 – NBLA). La justicia tenía que ser ciega y objetiva. Y justamente hay un verso de las Escrituras que es un principio fundamental para nuestra vida, que dice: “La justicia, la justicia seguirás...” (v.20).


Nadie llega a un destino justo tomando atajos de injusticia; para alcanzarla, hay que caminar sus senderos. La verdadera rectitud no es una regla que imponemos al prójimo, sino una disciplina que aplicamos en nuestra propia vida.


La verdadera transformación y la justicia social no florecen esperando que el entorno cambie, sino asumiendo el compromiso personal de ser íntegros aquí y ahora. Esta integridad depende únicamente de uno y no de lo que hagan los demás. Todo cambio auténtico comienza en “casa”, desde adentro, con una transformación personal.


¡Paz y bendición!


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