La búsqueda de la justicia

Basado en: Deuteronomio 16:18-20
“Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da”.
Moisés en el pasaje comienza dando indicaciones a su pueblo diciendo: “Jueces y oficiales vas a tener que poner en tus ciudades”. Moisés le explica al pueblo cómo tenían que construir una sociedad, sabiendo lo que era extremadamente importante: cómo impartir la justicia.
Dice: “No harás injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni complacerás al rico, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo” (Levítico 19:15 – NBLA). La justicia tenía que ser ciega y objetiva. Y justamente hay un verso de las Escrituras que es un principio fundamental para nuestra vida, que dice: “La justicia, la justicia seguirás...” (v.20).
Nadie llega a un destino justo tomando atajos de injusticia; para alcanzarla, hay que caminar sus senderos. La verdadera rectitud no es una regla que imponemos al prójimo, sino una disciplina que aplicamos en nuestra propia vida.
La verdadera transformación y la justicia social no florecen esperando que el entorno cambie, sino asumiendo el compromiso personal de ser íntegros aquí y ahora. Esta integridad depende únicamente de uno y no de lo que hagan los demás. Todo cambio auténtico comienza en “casa”, desde adentro, con una transformación personal.
¡Paz y bendición!
























