Descifrando los Símbolos: ¿Cómo entender el lenguaje figurado en la profecía?
- 30 dic 2025
- 3 Min. de lectura

Si eres amante de las profecías y la literatura apocalíptica, seguramente te has topado con figuras literarias que parecen difíciles de comprender. A este recurso lo llamamos: expresarse en “sentido figurado”.
Sin embargo, existe una regla de oro: debemos interpretar los pasajes proféticos con la misma seriedad y literalidad con la que interpretamos cualquier otro fragmento de las Escrituras. Dios no profetizó con el objetivo de confundirnos, ni para que Su mensaje permaneciera oculto o reservado solo para un grupo selecto de eruditos. Al contrario, el deseo de Dios es que toda Su verdad revelada sea conocida por Su pueblo.
Esto significa que las porciones proféticas deben estudiarse empleando principios interpretativos literales y sensatos. Muchas veces la narrativa utiliza símbolos que provocan incertidumbre pero debemos entender que, detrás de cada figura simbólica, existe una realidad literal.
Para comprenderlo mejor, veamos algunos ejemplos del libro de Apocalipsis:
1. El Gran Dragón
Pasaje: “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás...” (Apocalipsis 12:9).
Interpretación: Aquí el texto no nos deja dudas: el símbolo es el dragón, pero la explicación real es que se refiere a Satanás.
2. Las Muchas Aguas
Pasaje: “...te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas...” (Apocalipsis 17:1).
Interpretación: En este pasaje se hace referencia a una mujer sentada sobre “muchas aguas”. El mismo ángel le aclara a Juan en el versículo 15: “Las aguas que has visto... son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas”.
3. La Bestia Escarlata
Pasaje: “Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos” (Apocalipsis 17:3).
La Mujer (La Gran Ramera): Representa un sistema religioso o político apóstata. A diferencia de la “mujer vestida de sol” (Apocalipsis 12), que simboliza al pueblo fiel de Dios, esta mujer representa la corrupción espiritual y la influencia seductora sobre las naciones.
La Bestia Escarlata: El color escarlata (rojo) simboliza el pecado (Isaías 1:18), el lujo y la sangre. Esta bestia se identifica como un poder político mundial que sostiene al sistema religioso. Su conexión con el “Gran Dragón Escarlata” sugiere que este sistema recibe su autoridad directamente de Satanás.
Los Nombres de Blasfemia: Indican una oposición directa a Dios. Este sistema reclama para sí atributos o autoridad que pertenecen únicamente a la divinidad, actuando con orgullo y desafío contra lo sagrado.
4. Las Siete Cabezas y los Diez Cuernos
El mismo texto de Apocalipsis 17 ofrece la explicación:
Las siete cabezas: Representan “siete montes” (referencia común a las siete colinas de Roma) y también “siete reyes” o imperios.
Los diez cuernos: Simbolizan diez reyes o poderes políticos que se unirán a la bestia en los últimos tiempos. ¿Por qué diez? En la Escritura, los números transmiten información clave. En este caso, el diez representa la totalidad: todas las naciones del mundo (excepto Israel) sirviendo al sistema de la bestia.
Conclusión Esta lógica la podemos aplicar incluso a nuestra vida diaria. Cuando decimos que alguien “es un pan de Dios”, no pensamos en harina, sino en su bondad. O si decimos que alguien “es un sol”, nos referimos a su carácter empático y amable.
Como hemos visto, la Biblia cuenta con una rica variedad de lenguaje simbólico. La misión del lector atento es descubrir, bajo la guía del Espíritu y el estudio reflexivo, la realidad que palpita detrás de cada símbolo.
























